“La ayuda familiar, la más importante, no fue posible al estar tan lejos” Sacramento y Faisal emigraron de Oliva, en Valencia, a París y allí nació su hija

“La ayuda familiar, la más importante, no fue posible al estar tan lejos”Sacramento y Faisal emigraron de Oliva, en Valencia, a París y allí nació su hijaSacramento Moreno de 39 años llegó a París hace seis años procedente de la localidad valenciana de Oliva. Está casada con Faisal Ayub de 35 años, natural de Jhelum, en Pakistán, y son padres de la pequeña María que nació en París hace 3 años. Esta joven familia vive en el barrio 8 de la capital francesa.
Sacramento cuenta que su llegada a París fue en marzo de 2012 y su intención era quedarse unos meses y regresar a España, pero el destino ha hecho que pasaran casi siete años de estancia en la ciudad.
“Al llegar no fue nada fácil. Empezando por la vivienda (mucho papeleo y alquileres muy altos), la lengua -ya que ni yo ni mi marido hablábamos francés-, la falta de conocimiento de los trámites burocráticos, el acceso a la seguridad social, el pago de impuestos, las prestaciones de ayuda, etc. En general nos encontrábamos perdidos en esta gran ciudad, aunque teníamos mucha inquietud y muchas ilusiones y ganas de empezar una nueva aventura. Sin embargo, pasaron los meses y nos dábamos cuenta que estábamos metidos en medio de una jungla; todo tan diferente a lo que dejamos en España, nuestros padres, hermanos, sobrinos, familia, amigos. Nuestras raíces, nuestra cultura, el clima, todo era diferente y poco a poco fue quedando atrás. Tan solo nos separan mil kilómetros y unas horas pero, qué lejos las veía yo y que tan sola me encontraba”, señala Sacramento.
Esta joven valenciana señala que “fueron meses muy duros” y que el ambiente de la capital gala le pareció muy poco hospitalario. “La gente en París a penas te saluda y menos te ayuda”, dice. Con los meses encontraron trabajo. Sacramento cuidando dos niños -“estuve muy a gusto y ganaba bien”- y haciendo limpieza de oficinas para una empresa española, mientras que su marido trabajaba de cocinero en un restaurante.
En definitiva, Sacramento afirma que “los tres primeros años en París fueron realmente difíciles, pero a partir de ahí nos fuimos integrando con el idioma, fuimos conociendo gente, apreciando lo que estábamos viviendo y valorando aún más lo que estamos construyendo los dos, lejos de nuestro país y completamente solos”.
Una vez conseguida cierta estabilidad, llegó la pequeña María. “Habíamos esperado a que nuestra situación fuera estable, con dos salarios correctos, con un contrato de trabajo indefinido, un pequeño apartamento y la ilusión de ser padres”.
Después de dar a luz, Sacramento dejó de trabajar. “Estando solos la situación es difícil en París porque, aunque tienes una ayuda de 180 euros mensuales por hijo de la Caja de subsidios familiares (CAF, en francés Caisse d’allocations familiales), la ayuda más importante para nosotros es la ayuda familiar y eso no fue posible al estar tan lejos”, explica Sacramento.
Sacramento es muy franca cuando describe las dificultades de su experiencia como emigrante. “Cuando emigras te encuentras solo, sin apoyo moral, luchando por derechos, aceptando muchas veces trabajos que no te corresponden, pero que no te queda otra que aceptarlos y luchar por un puesto mejor. No hay que olvidar que, salvo que ya vengas con un puesto de trabajo y vivienda, el emigrante acepta los trabajos que los franceses no quieren”.
Y la separación de familia y amigos se sobrelleva como se puede. “Hecho mucho de menos mi tierra, familia y amigos que procuramos ver dos veces al año”.
Sobre la relación de su hija pequeña con España, Sacramento cuenta que “a nuestra hija le encanta España: la playa, las reuniones de familia, la paella del abuelo”. Cuando se emigra, dice Sacramento, “te das cuenta de que la vida en tu propio país es más fácil”.
De todas formas, a pesar de las contrariedades y sufrimientos, afirma que “después de varios años como emigrante española en París tengo que decir que estoy muy agradecida a este país. Si, muy agradecida porque este país, a pesar de todas las dificultades, nos ha dado y nos sigue dando la oportunidad de construirnos día a día, de conocer otro sistema, otras normas de trabajo, de cultura y un sin fin de bonitas experiencias”.
A Sacramento le gustaría “que los políticos españoles sean conscientes de los millones de españoles que estamos fuera de nuestros hogares forzados para poder vivir dignamente, lejos de los nuestros. Nosotros no queríamos marchar, nos obligaron”.
Se lamenta de que la situación en España todavía no haya mejorado lo suficiente como para poder volver. “Ojalá que mis padres, que ya están mayores, reciban pronto la noticia que tanto esperan de que nos volvemos a España. Pero me temo que aún está lejos”, afirma. “Aquí en París mi hija, mi marido y yo tratamos de vivir lo mejor posible. Ha sido duro y difícil el camino, pero mereció la pena. Creo que, si mi marido y yo no hubiéramos cogido las maletas, esta aventura tan dura, y a la vez tan bonita, no la hubiéramos conocido. Seguiremos en París los años que hagan falta hasta poder volver a nuestro país y vivir dignamente”, finalizó.
Prestaciones familiares en Francia
En Francia existen distintos tipos de prestaciones familiares que están gestionadas por 103 cajas departamentales y una caja nacional. De ellas se pueden beneficiar los trabajadores por cuenta ajena y asimilados de todas las profesiones, los autónomos (salvo los agrarios), y todos quienes, independientemente de su nacionalidad, residan en Francia con sus hijos (de edad hasta 20 o 21 años, según la prestación) pero no ejerzan una actividad laboral.
Las prestaciones familiares pueden disfrutarlas en Francia quienes sean residentes en este país y, procediendo de la UE del Espacio Económico Europeo o de Suiza cumplan los requisitos para residir de manera regular en Francia, así como quienes procedan de otros países terceros y dispongan de un documento que acredite su situación regular.
Hay tres grandes tipos de prestaciones familiares:
1.- Prestaciones generales de manutención.
Incluyen los subsidios familiares (que se abonan a partir del 2º hijo a cargo que reside en Francia); el subsidio a tanto alzado, para familias que tienen a su cargo al menos 3 hijos y pierdan parte de las ayudas familiares al cumplir uno los 20 años; el complemento familiar, que se atribuye en función del nivel de ingresos a las familias que tienen al menos a 3 hijos a su cargo con edades comprendidas entre los 3 y los 21 años; y el subsidio de apoyo familiar, no supeditado a un nivel de rentas y que se abona por cada hijo a cargo con menos de 20 años, huérfano de padre y/o madre, y en otros casos más.
2.- Prestación de acogimiento de niños de corta edad.
Incluye una prima por nacimiento o adopción, supeditado a un nivel de rentas; un subsidio básico mensual en función del nivel de rentas que prorroga la prima 3 años. Una prestación por suspensión o reducción de la jornada laboral por el padre o la madre, no sujeta a nivel de rentas; una prestación por cese total en la actividad para familias con 3 hijos, y un complemento por libre elección de la modalidad de cuidado de los hijos, sujeto a nivel de rentas.
3.- Prestaciones especiales.
Incluye un subsidio de educación para hijo discapacitado, sin exigencia de nivel de rentas, para todo hijo menor de 20 años afectado por una incapacidad permanente de al menos el 80%, o entre el 50 y el 79% cuando esté ingresado en un centro especial o reciba atención domiciliaria; un subsidio de comienzo de curso, supeditado a nivel de renta y que se abona por hijo escolarizado (6-18 años); un subsidio de presencia parental, que atribuye a toda persona que tiene a su cargo un hijo menor de 20 años afectado por una enfermedad o discapacidad grave que requiere atención continua; un subsidio familiar de vivienda, supeditado al nivel de rentas; y una ayuda para mudanza, también supeditada a nivel de rentas.
Cabe señalar que las personas beneficiarias de algunas prestaciones citadas en los puntos 1, 2 y 3 que cesan o reducen su jornada de trabajo para cuidar de uno o varios hijos o de una persona con discapacidad se les puede cotizar a la Seguridad Social para la contingencia de jubilación.
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