Mercè Perea i Conillas: Diputada del PSC por Barcelona y dirigente del partido en L’Hospitalet. portavoz del Grupo Socialista en la comisión del Pacto de Toledo.Intervino en una asamblea abierta en Paris sobre las Pensiones»Ahora Pensiones Dignas»

 

 

 Mercè Perea i Conillas: Diputada del PSC por Barcelona y dirigente del partido en L’Hospitalet. portavoz del Grupo Socialista en la comisión del Pacto de Toledo.Intervino en una asamblea abierta en Paris  sobre las Pensiones»Ahora Pensiones Dignas»  organizada por el PSOE Paris en la que tambien intervino el secretario general de esta agrupacion Anton Leis que dio la bienvenida al publico asistente que escucho con mucha atencion la Intervencion de la diputada Mercè Perea i Conillas la cual mantuvo un debate con todos ellos explicandoles el trabajo del grupo parlamentario socialista: diagnóstico sobre el sistema de pensiones y propuestas socialistas para defender el último bastión del Estado del bienestar por el que tanto hemos luchado los socialistas:

1) Actualizar las pensiones con el IPC

2) Eliminar el regresivo factor de sostenibilidad impuesto por el PP en su última reforma

3) Reformar el sistema fiscal para aumentar los ingresos del sistema

Los asistentes preguntaron, entre otras problemáticas específicas de la ciudadanía en el exterior, por la injusta tributación de los pensionistas que cotizaron en otros paísesy por la injusta penalización de quienes se han visto forzados a jubilarse anticipadamente.

Mercè Perea i Conillas »

Esta crisis nos ha demostrado que no todo es blanco o negro. y, por tanto, sabiendo que la derecha es implacable con sus intereses, los ciudadanos no debemos resignarnos a sus mandatos y, en consecuencia, tampoco podemos hacer dejación de nuestras obligaciones como sujetos de derechos civiles. Igual que tenemos la obligación ética de ir a votar, tenemos el derecho a exigir un futuro cierto.

Cuando hablamos del Estado de Bienestar -con mayúsculas- nos referimos al eje vertebrador consolidado de la sociedad a lo largo de 40 años. Eje cohesionador que ha permitido sentirnos protegidos en momentos de dificultad o en momentos en que no tenemos posibilidad de proseguir con nuestro proyecto personal, cosa que ocurre, al llegar a la edad de jubilación, al sufrir una discapacidad que nos impide el trabajo o cuando fallece la persona que proveía de los ingresos únicos o mayores al núcleo familiar, si no tenemos recursos del sistema público de pensiones.

Recientemente, en unas jornadas con la JSC (juventudes del PSC) tuve la posibilidad de compartir impresiones e ideas sobre lo que representa el sistema de Seguridad Social para nuestro presente y futuro. Me expresaron su lejanía al respecto. Cuestión preocupante si tenemos en cuenta que esa lejanía podía representar el descreimiento en el propio sistema y una percepción sobre una futura e inevitable desaparición. Estuvimos debatiendo sobre el futuro del mismo y sobre su necesidad. “Mañana mismo, podríais tener un accidente yendo al trabajo, con la mala fortuna de sufrir una incapacidad invalidante para toda la vida. ¿Qué esperáis que ocurra con vuestro proyecto vital si no tenéis un sistema de protección que os dé respuesta en momentos de debilidad personal?”. Ese es un ejemplo. Hay muchos más que nos demuestran que la apuesta decidida por el Sistema de Seguridad Social, con una contribución solidaria de hoy, tanto a través de cotizaciones sociales como de la contribución del Estado mediante transferencias de los presupuestos, es el futuro solidario de muchas generaciones.

Ciertamente, la preocupación y viabilidad por el Sistema como tal y, por supuesto, la imposibilidad de percibir una pensión en el futuro es tan nocivo como que el actual gobierno del PP no dé ninguna solución a los problemas que aquél tiene planteados.

Hace relativamente poco tiempo, un medio de comunicación me rechazó un artículo con el argumento que las pensiones no venden. Y es cierto, en parte, que el sistema público de pensiones no vende. Salvo si cuestionamos su viabilidad. En ese caso los titulares de un gran número de medios de comunicación sí venden. Es cierto, se ha instalado en el imaginario colectivo la idea de que el Sistema no es viable. Esa es la estrategia que lleva el inmovilismo del PP. Ese es el tema. Honestamente creo que ante la beligerancia de la derecha contra lo público no nos tenemos que aquietar. Ni siquiera tenemos derecho para hacerlo. La socialdemocracia debe rebelarse ante el destino que la derecha está construyendo sibilinamente.
Ciertamente, las pensiones se viven como una cuestión de los mayores. O peor, como un lujo de nuestra democracia. Como una ocurrencia cara e insostenible que tuvieron estos socialdemócratas. Y no es así.

Nuestro Sistema de Protección Social, porque es nuestro, nos concede el orgullo de haber construido una sociedad solidaria y comprometida por su presente y futuro. Y, por ello, se hace imprescindible mantener y mejorar un Pacto intergeneracional que selle el compromiso entre los más jóvenes, los de mediana edad y los mayores.

Y ese es, precisamente, el reto. Si perdemos la confianza en nuestras posibilidades de cambiar nuestro futuro, la derecha gana y no habrá ni Sistema de Protección Social ni, por tanto, pensiones. Por el contrario, tendremos un futuro cierto si somos capaces de vivir el sistema como nuestro y nos obligamos absolutamente a no hacer dejación de nuestras obligaciones y a exigir a nuestros poderes públicos que apuesten por su reconstrucción.

Esa es la apuesta que creo que debemos hacer como sociedad. Mirar hacia otro lado no tiene sentido. No nos podemos resignar a andar un camino que no vaya a ninguna parte.

Por el contrario, y hoy más que nunca, tenemos la obligación de exigir un futuro que nos permita encarar un camino para nuestra generación, la que nos precedió y las futuras. Sobre todo, las futuras.

Mes tras mes, desde finales de 2016, el INE nos sitúa ante la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas. Hoy, nuestras pensionistas pierden 1,25% de su poder de compra. Así lo certifica la tasa de variación anual del IPC en el mes de junio, que ha sido el 1,5%, y el índice de Precios de Consumo Armonizado, que ha alcanzado el 1,6%.
Si bien es cierto que es una tasa menor a la registrada en el mes anterior, marca una tendencia.
Es más, ayer conocimos el informe del Airef que confirma que las pensiones van a subir sólo un 0,25% hasta 2022 debido a que el sistema de Seguridad Social está en déficit, lo que significa una pérdida de poder adquisitivo de 7pp.
Está afirmación la ha denunciado el grupo socialista desde el inicio de la Legislatura. La reforma del año 2013 de pensiones, sumado al déficit creciente de la Seguridad Social provocado por el PP a lo largo de estos 6 años, sin medidas que lo palien, impide que las pensiones puedan revalorizarse más allá del 0,25%. Es decir, pobreza para los mayores.
Ahora el Gobierno nos dirá que si queremos revalorizar las pensiones tenemos que aceptar un plan de viabilidad que lo sanee. Ciertamente, la reforma del año 2013 del PP es una chantaje a la ciudadanía: el IRP obliga a tener saneado el sistema. Un sistema que el propio Gobierno ha dejado que llegue a una tasa de déficit del 1,7 del PIB. Eso es una trampa.
Los socialistas nos negamos a aceptar esta trampa. La previsión de crecimiento de la economía, que se encuentra en el 3,3%PIB, debería trasladarse de forma equivalente a la revalorización de las pensiones. El propio Gobierno ha manifestado que entre los años 2017 a 2022 los ingresos se recuperarán con relación a los gastos, lo que conforme a tal afirmación, ese resultado debería impedir correlativamente la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas.
Si no se produce un cambio de postura del PP y Ciudadanos, no hay que olvidar que están yendo de la mano para reducir las políticas sociales, no habrá pensiones dignas. No podemos olvidar que el gasto social se está reduciendo de forma constante desde 2012. Dos ejemplos recientes son la aprobación de los presupuestos y el acuerdo del techo de gasto.
Hemos de reiterar hasta la saciedad que son las pensiones las que están sustentando todavía a muchas familias.
El mercado laboral es precario e inestable. Los datos de temporalidad son escandalosos. Así lo afirman los organismos internos e internacionales. Los salarios son débiles e impiden que las familias tengan posibilidad de forjarse proyectos ni tan siquiera de presente. Hablamos de un 13% de pobreza laboral.
Gobierno y su socio Ciudadanos se niegan a aceptarlo y maquillan los datos. Sin embargo, la realidad es tozuda.
Por ello, exigimos un cambio de rumbo de la política seguida por el Gobierno y Ciudadanos que permita la recuperación del poder adquisitivo de todos los pensionistas. Se ha de revertir la reforma del año 2013 y volver a vincular la revalorización de las pensiones al IPC.En las últimas fechas, PSOE hecho fuerza,para que las pensiones se revaloricen con el IPC

La otra alternativa es inaceptable ya que llevará la pobreza a millones de pensionistas y, en una gran mayoría, a sus familias.